Vahema Uncategorized SON LOS GRITOS DE MI MATERNIDAD

SON LOS GRITOS DE MI MATERNIDAD

SON LOS GRITOS DE MI MATERNIDAD


jesusa vuelve a gritar
y escucha una voz
que la llama, la reclama.

Una voz que se pierde
en las espumas
de un remolino.

Jesusa vuelve a gritar,
son los gritos
de mi nacimiento,
los escucho, los escucho.

Son los gritos
de mi maternidad
los escucho, los escucho.

He nacido
en estas aguas profundas,
y en estas aguas tengo
que morir.

Es el Magdalena de Santa Maria
nacimiento de mis raices,
el canto de mi
eternidad verde,
el follaje salvaje de mi vida,
el hilo de nuestro amor.

Este río
es la tumba de mi padre,
desde allí me habla,
desde las gargantas del
Azpuzana.

VAHEMA

29 DE ABRIL 2009

SUCRE BOLIVIA

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SOLEDADSOLEDAD

SOLEDAD

En la mirada combativa de los pueblos,
en el retrato indomable del silencio
en el calor impostergable de los sueños
en la grandeza perdida de las palabras
en el pañuelo amarrillo de las lágrimas
Soledad
en el desprecio y en las mentiras
Y en los bolsillos descosidos de la tristeza
en la mirada huraña de una sonrisa apagada
en los caminos insurgentes de la justicia
en los cuerpos calcinados de las fosas comunes

Soledad
en el silencio de las cadenas
que esgrimen el filo de la muerte
en el canto azul de los niños

Soledad
Yo te conocí
cuando puse mis pies de barro
sobre la verdad cruda de tu silencio.

Soledad
en el registro musical de los condenados
en las llanuras de las voces encarpetadas
Y en las canciones desgarradas de los testimonios
Soledad
en el patíbulo de la muerte
que pronuncia tu nombre
Soledad
en el trabajo invisible
de los que construyen la historia

VAHEMA SANTA MARIA
18 DE ABRIL 2009-04-19
SUCRE BOLIVIA

LA ESPERANZALA ESPERANZA

LA ESPERANZA
Los surcos de la sangre
abrieron los caminos,
la historia colgó su nombre
en la cordillera de los Andes.
Los guerrilleros besaron
las faldas de los días,
y escribieron tu nombre
en el testamento de la alegría.
Los campos escarchados
recibieron las pisadas,
las montañas incólumes
prestaron sus oídos
y las aguas de los ríos
sonaron sus campanas.
La tierra y el vegetal
multiplicaron sus semillas
en el color oscuro de los ponchos
se disolvieron los dolores.
En el murmullo de los arroyos
nació el canto de la primavera
en la choza de los campesinos
se crió la esperanza.
Con la sombra de los eucaliptos
se multiplicaron los alientos,
las retamas y las pencas
nos cubrieron de colores.
Con la nieve de tus ojos
se estiró el beso de la noche.
vahema