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carlos tavara decimista de chiclayo

One thought on “carlos tavara decimista de chiclayo”

  1. excelente ,debo confesar que su narracion nos transporta hacer el viaje y esto es el verdadero sacrificio de los pueblos de la serrania del peu donde solo heroes llegaban a prestar su sabiduria a esos pueblos lo felicito dr. por tan abnegada labor de su profesion dios lo bendiga y por ese tarro de leche a esa niña y a esa madre para calmar el llanto y la tranquilidad de la madre dios lo bendiga eternamente

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EL SOL ILUMINA TU AUSENCIAEL SOL ILUMINA TU AUSENCIA

EL SOL ILUMINA TU AUSENCIA
Como un rayo de luz
aparecio tu primavera
y en el corazòn de la espera
se tallo una cruz.
La primavera trajo un beso de flores,
en los pètalos su fragancia
en la tierra queda su abundancia
cubierta de tus colores.
Tus manos tienen inquietud profunda
el sol ilumina tu ausencia
y en las orillas de tu presencia
tu fuego siempre abunda.
Sobre el rìo corren tus pasos
y en las olas brota tu silencio
donde se escucha mi verso
y suenan tus aplausos.
Vahema Santa Maria
6 de junio 2009
Sucre Bolivia

EL CALOR DE TU SONRISAEL CALOR DE TU SONRISA

EL CALOR DE TU SONRISA

El tono de tu voz
castigó los contactos
oscuros del silencio.

Tus ojos percibieron
la mirada indeseable
pervertida del silencio.

Con tu susurro infinito
partieron las palomas
oscuras del silencio

El calor de tu sonrisa
se moja en la lluvia
oscura del silencio.

La furia de tus palabras
acabaron con el aliento
oscuro del silencio

La mentira y el olvido
conjugarion las emociones
oscuras del silencio.

Impalpable estaba tu corazón
tus manos mensajeras de la vida
atravezaron los precipicios
oscuros del silencio.

La sonrisa de tu cabello
navegó en los puertos
sublimes de tu verdad.

vahema santa maria

viernes 24 abril 2009

LA LUCHALA LUCHA

LA LUCHA
Las flores de tus ojos,
me enseñaron la lluvia,
a buscar en cada pétalo
de la vida
las hojas desnudas de la opresión.
Caminé por el silenciode tus palabras
y encontréuna flor que me llamaba.
Sus hilos de sangre se perdían,
en la raíz de la tierra,
las huellas de su sombrame hablaron en la noche,
y dejaron en mis manos
su camino de libertad.
Recibí en mis sentidos,
las voces de los enterrados,
sonó sobre mis oídos
las gargantas de los fusilados.
En la piel suave de las flores
encontré las huellasde tus ojos,
y con los racimosde las hojas
recogí las manos
quemadas
con las sílabas
ardientes
de la sangre
y de la pólvora.
Vahema