Las flores de tus ojos,
LA LUCHA
Las flores de tus ojos,
Décimas Relacionadas
TU COSECHATU COSECHA
TODOS LOS DIAS
TE MIRO
QUE VAS ACOMPAÑADA
DE UNA SONRISA
MAS PERFECTA
QUE EL SILENCIO.
NO HAY PRISIÓN
DONDE PUEDAN
ENCERRAR MI MIRADA,
NI CEMENTERIO
DONDE LA PUEDAN
ENTERRAR.
EN EL DESCANSO
DE MI SOMBRA,
VI FLORECER
LAS HUELLAS
DE LOS TIEMPOS.
LAS OLAS DEL MAR
AL LLEGAR A LAS ORILLAS
DEJABAN DISPERSADA
TU NATURALEZA DORMIDA.
AL MIRARTE
NUEVAMENTE,
ME SORPRENDE
TU PRESENCIA.
LLEGAS ACOMPAÑADA
CON EL VIENTO
Y LAS LLUVIAS.
ERES UNA NUBE
GRANDE
QUE ELVUELVE
EL UNIVERSO.
TRAES EL MISTERIO
DE TU VALLE.
LLEGA CONTIGO
LA LUZ
Y EN TUS OJOS
SE ESCUCHAN
LA QUENA
Y EL CHARANGO.
LAS HOJAS
FRESCAS
DE TU NACIMIENTO,
BAILAN ALREDEDOR
DE TU COSECHA.
VAHEMA
15 DE MARZO 2009
SUCRE BOLIVIA.
v a h e m a
LA MIRADA DEL SILENCIOLA MIRADA DEL SILENCIO
La neblina extendió su manto
al final del precipicio,
las voces de las pisadas
dieron vuelta a las estrellas.
Las angustias se cosieron
en los labios cincelados,
los dolores de columna
hablaron por los codos.
La mirada del silencio
en el galope del caballo,
fustigaba con el viento
viejas sombras del recuerdo.
La mecida del caballo
provocaban otras risas,
nuevos vientos removian
los sombreros de la vida.
Las aguas discurrian lentamente
el trotar de los caballos,
inclinaban las pendientes
las ventisca de las voces
apagaban los cigarros.
Vahema
Viernes 03 de Noviembre 2006
Sucre – Bolivia.
DERZU UZALADERZU UZALA
De la penumbra verde y oscura
apareciste como oso vespertino,
tu voz aguda se escuchó
desde la fogata clara
que atizaban los soldados
una noche de plenilunio
Balanceo lateral y encorvado
carga al lomo,
talle pequeño,
mirada felina,
cual puma hambriento,
o cual oso del bosque
buscando en el fuego
el calor de tu hogar perdido
o la carne diaria de la vida
Sentado al borde de la hoguera
atenuaste el cansancio,
tu larga pipa en mano
fue el rito de la reflexión diaria
y una bocanada profunda de humo
fue el eco fugaz
de tu pensamiento
El bosque era tu hogar,
cada paraje era familiar para ti,
los soldados asombrados
no podían creer
la agudeza de tu mirada
ni la percepción profunda
de las huellas
de cada pisada furtiva
Una noche te encontró el capitán
sentado en posición de loto
frente a una hoguera
de seca maleza.
Estabas hablando con tu esposa y tu hijo
y en cada llama azul
sentías el espíritu
de tus seres queridos
o la danza ritual
de amados espectros que acudían
a saludarte,
¡aquella noche de melancolía,
de evocación y de nostalgia!
Goldi grande,
de pequeña estatura,
sabio profundo del bosque,
son tus maestros los arbustos del campo
y también el viento del este,
El “amba” de medianoche,
la nieve,
los riachuelos y los estanques.
Arturo Villena
Primavera 2006