Vahema Uncategorized EL CALOR DE TU SONRISA

EL CALOR DE TU SONRISA

EL CALOR DE TU SONRISA

El tono de tu voz
castigó los contactos
oscuros del silencio.

Tus ojos percibieron
la mirada indeseable
pervertida del silencio.

Con tu susurro infinito
partieron las palomas
oscuras del silencio

El calor de tu sonrisa
se moja en la lluvia
oscura del silencio.

La furia de tus palabras
acabaron con el aliento
oscuro del silencio

La mentira y el olvido
conjugarion las emociones
oscuras del silencio.

Impalpable estaba tu corazón
tus manos mensajeras de la vida
atravezaron los precipicios
oscuros del silencio.

La sonrisa de tu cabello
navegó en los puertos
sublimes de tu verdad.

vahema santa maria

viernes 24 abril 2009v a h e m a

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LA BELLEZA DE TU PIELLA BELLEZA DE TU PIEL

LA BELLEZA DE TU PIEL

En el espejo de la vida
se vé mucha belleza.
Rostros femeninos tan bellos
que compiten entre sí
para alcanzar la
plenitud de su hermosura.
Estos rostros bellos
que alcanzan el
crisol de la juventud
son un paño tibio
de hermosura
ellos crecen
sobre la tierra,
esos rostros son el capullo
de la rosa encendida,
la elasticidad de su forma,
su aroma y su fragancia.
La belleza de tu piel
parece ser
un manantial infinito.
Tu perfume
sube ansioso
por la líneas ocultas de la vida,
el contacto con la tierra
trae el aroma de sus frutos.
Yo quiero que el tiempo
se detenga,
que tus latidos
no se cansen
que la sangre
recorra toda tu hermosura,
hasta que el silencio
apague tu voz.

vahema santa maria
15 de julio 2009
Sucre Bolivia

LA LUCHALA LUCHA

LA LUCHA
Las flores de tus ojos,
me enseñaron la lluvia,
a buscar en cada pétalo
de la vida
las hojas desnudas de la opresión.
Caminé por el silenciode tus palabras
y encontréuna flor que me llamaba.
Sus hilos de sangre se perdían,
en la raíz de la tierra,
las huellas de su sombrame hablaron en la noche,
y dejaron en mis manos
su camino de libertad.
Recibí en mis sentidos,
las voces de los enterrados,
sonó sobre mis oídos
las gargantas de los fusilados.
En la piel suave de las flores
encontré las huellasde tus ojos,
y con los racimosde las hojas
recogí las manos
quemadas
con las sílabas
ardientes
de la sangre
y de la pólvora.
Vahema