Vahema Decimas,Uncategorized PARA MI AMIGO ALBERTO

PARA MI AMIGO ALBERTO

para mi amigo Alberto
Voz del Perú que recorre
Albania siempre viva.
Hoz y martillo

En el corazon de poeta
Marxista leninista

Alma de comunista que nunca muere
José.

Espero le guste mi inspiró sus mensajes.
saludos de clase.
montañas de colombia, septiembre de 2005

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LA MIRADA DEL SILENCIOLA MIRADA DEL SILENCIO

LA MIRADA DEL SILENCIO
La neblina extendió su manto
al final del precipicio,
las voces de las pisadas
dieron vuelta a las estrellas.
Las angustias se cocieron
en los labios cincelados,
Los dolores de columna
hablaron por los codos.
La mirada del silencio
en el galope del caballo
fustigaba con el viento
viejas sombras del recuerdo.
La mecida del caballo,
provocaban otras risas,
nuevos vientos removian
los sombreros de la vida.
Las aguas discurrian lentamente
el trotar de los caballos
inclinaban las pendientes
la ventisca de las voces
apagaban los cigarros.
VAHEMA
Sabado 03 marzo 2007
Sucre Bolivia.
v a h e m a
Felicitaciones por el avance.
La mejor construcción la veo desde el verso 9 hasta el 12.
Creo sinceramente que puedes mejorar todo el conjunto.
Incluso la podrías extender.
Un abrazo.
Fernando.

LA SUMA DE TUS LATIDOSLA SUMA DE TUS LATIDOS

LA SUMA DE TUS LATIDOS

Escuché una voz delicada,
era la espuma de tu sombra
tal vez sentí tu ausencia
con el dolor de los huesos.

Comprendí tu palabra muda
era el espejo de los años,
tu voz alcanzó tu altura
en el delicado verso de la lluvia.

La luz polvorienta,
quiso minar tu fortaleza

pero el sencillo de tu coraje
cantó en la fiesta de los sueños.

El calor de los cristales
bebio de tu manantial,
y la suma de tus latidos
subieron por las aristas
de tu singular ternura.

vahema

19 de febrero 2010
Sucre Bolivia

LA LUCHALA LUCHA

Las flores de tus ojos,
me enseñaron la lluvia,
a buscar en cada pétalo
de la vida
las hojas desnudas
de la opresión.
Caminé por el silencio
de tus palabras
y encontré
una flor que me llamaba.
Sus hilos de sangre
se perdían,
en la raíz de la tierra,
las huellas de su sombra
me hablaron en la noche,
y dejaron en mis manos
su camino de libertad.
Recibí en mis sentidos,
las voces de los enterrados,
sonaron sobre mis oídos
las gargantas de los fusilados.
En la piel suave de las flores
encontré las huellasde tus ojos,
y con los racimosde las hojas
recogí las manosquemadas
con las sílabas
ardientes
de la sangre
y de la pólvora.

Vahema

La Paz – Bolivia

2005