Vahema Uncategorized LA GANANCIA NO TIENE FRENO

LA GANANCIA NO TIENE FRENO

LA GANANCIA NO TIENE FRENO

Desde niño fuí vendedor
de libros y de otro
mas el viejo potro
siempre fue deudor.
Era el amo explotador
de nuestras energías
se consumía nuestros días
en llenar bolsillo ajeno
la ganancia no tiene freno
busquemos la alegría.

vahema

21 de agosto 2004

Sucre bolivia

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SU CAMINO DE LIBERTADSU CAMINO DE LIBERTAD

SU CAMINO DE LIBERTAD
Las flores de tus ojos
me enseñaron la lluvia,
a buscar en cada pétalo de la vida
las hojas desnudas de la opresión.
Caminé por el silencio de tus palabras
y encontré una flor que me llamaba
Sus hilos de sangre se perdían,
en la raíz de la tierra,
las huellas de su sombra
me hablaron en la noche
y dejaron en mis manos
su camino de libertad.
Recibí en mis sentidos,
las voces de los enterrados,
sonó sobre mis oidos
las gargantas de los fusilados.
En la piel suave de las flores
encontré las huellas de tus ojos,
y con los racimos de las hojas
recogí las manos quemadas
con las sílabas ardientes
de la sangre y de la pólvora.
vahema1997

EL CALOR DE TU SONRISAEL CALOR DE TU SONRISA

EL CALOR DE TU SONRISA

El tono de tu voz
castigó los contactos
oscuros del silencio.

Tus ojos percibieron
la mirada indeseable
pervertida del silencio.

Con tu susurro infinito
partieron las palomas
oscuras del silencio

El calor de tu sonrisa
se moja en la lluvia
oscura del silencio.

La furia de tus palabras
acabaron con el aliento
oscuro del silencio

La mentira y el olvido
conjugarion las emociones
oscuras del silencio.

Impalpable estaba tu corazón
tus manos mensajeras de la vida
atravezaron los precipicios
oscuros del silencio.

La sonrisa de tu cabello
navegó en los puertos
sublimes de tu verdad.

vahema santa maria

viernes 24 abril 2009

LA MIRADA DEL SILENCIOLA MIRADA DEL SILENCIO

La neblina extendió su manto
al final del precipicio,
las voces de las pisadas
dieron vuelta a las estrellas.
Las angustias se cosieron
en los labios cincelados,
los dolores de columna
hablaron por los codos.
La mirada del silencio
en el galope del caballo,
fustigaba con el viento
viejas sombras del recuerdo.
La mecida del caballo
provocaban otras risas,
nuevos vientos removian
los sombreros de la vida.
Las aguas discurrian lentamente
el trotar de los caballos,
inclinaban las pendientes
las ventisca de las voces
apagaban los cigarros.

Vahema
Viernes 03 de Noviembre 2006
Sucre – Bolivia.